El último pasillo

Divagaciones que escribo desde El último pasillo del mundo… Chile.

Miguel

A Carmen, Rocío y Álvaro

«Volando voy, volando vengo
por el camino yo me entretengo»

«Volando voy». Letra : KikoVeneno.  Interpretado por Camarón de la Isla

A mi me gusta saborear la hierba la hierba buena
un cante por soleá
y una voz quebrá y serena
y una guitarra y tus ojos ay al laito duna candela
Soy gitano
y vengo a tu casamiento
a partirme la camisa
la camisita que tengo

«Soy Gitano». Camarón de la isla

***

Cuando yo estaba muy triste – lo que suele ser mi estado natural, digamos – Miguel compraba dos litros de helado artesanal de chocolate con almendras y lo comíamos a cucharadas viendo películas.

«El comunista gulagea»


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El gran periodista español, Ignacio Ruiz Quintano, columnista de planta del suplemento cultural del ABC de España, escribió en Noviembre de 2011 una columna titulada «Bonald«. Esta noche, hurgando por ahí, la he encontrado y he puesto en twitter, fragmentado, el primer párrafo de la misma. Creo que es, sencillamente, una obra maestra del idioma y ahora quiero compartirla también acá, con todos ustedes, en este blog.

«La rana groa, la grulla gruye, la cigüeña crotora, el pato parpa, el cuervo gazna, el ganso vozna, el grajo croaja, la perdiz cuchichía, la paloma zulea, la gallina cloquea, la golondrina trisa, el grillo chirría, el pollo pía, el loro garre, la pantera himpla, el jabalí rebudia, el caballo relincha, el asno rozna, el cerdo gruñe, el ciervo brama, el gamo gamita, la oveja balita, el toro remudia, el gato maúlla, el lobo otila, el mistolobo ulula, el perro ladra, el león ruge, el elefante barrita, la serpiente silba, la chicharra chirría, el cuclillo cucúa, el pavo tita y el comunista gulagea, es decir, que, en menos de lo que canta un gallo, te monta un gulag».

Carlos Fuentes: «La novela es un género impuro»

En noviembre de 2009, Carlos Fuentes vino Santiago de Chile para presentar su novela «Adán en Edén» en la que abordó el tema del narcotráfico en México; se presentó en la Feria del Libro de ese año y habló de todo: de literatura, de política, del oficio del escritor, de la novela como «basurero» de la literatura… Por ese entonces escribí para la edición impresa de este mismo diario el texto que dejo a continuación y que ahora quiero unir al recuerdo de un autor inolvidable para muchos.

Los mejores comienzos de novela

Foto de la librería "San Librario".
Foto de la librería "San Librario".

En Twitter, en donde suceden muchas cosas muy buenas, puse este enlace a una lista que publicó el diario británico The Guardian con los diez mejores comienzos de novela en inglés. Mi querido Alberto Chimal, escritor mexicano, también replicó este enlace y propuso que escogiéramos los mejores comienzos de novela, pero de obras escritas originalmente en español. Juntos convocamos a todos nuestros seguidores en Twitter para hacer la selección y el resultado es este que publicamos al mismo tiempo en nuestros respectivos blogs.

Es bueno aclarar, sin embargo, que no hicimos esta lista con mayor pretensión que el ánimo de jugar e invitar a otros a participar del juego y, ¿por qué no?, alentar y picar la curiosidad de todos para que descubran nuevos y maravillosos libros a partir de estos comienzos.

Tanto Alberto como yo les agradecemos a todos los tuiteros que se unieron con sus comentarios y recomendaciones en esta ocurrencia espontánea. Y, a modo de curiosidad, les cuento que los comienzos de novela más citados fueron los de «El túnel», «Cien años de soledad» y «El Quijote de La Mancha».

Y esta es la lista final:

Libros

San Librario Libros.
San Librario Libros.

Esto me pasó hace unas semanas: le dije a un tipo que no quería salir con él. Le expliqué que me avergonzaba mucho que gastara su dinero y su tiempo regalándome flores, chocolates (que por motivos de salud me puedo comer) y discos de música romántica (que detesto), porque yo tenía clarísimo que ninguna de esas galanterías le darían algún resultado. Lo que no me imaginé nunca fue la reacción del tipo. Se puso furioso y, como una forma de descargar su frustración, me echó un tremendo discurso. Me dijo todo lo imaginable, pero se puede resumir así: según él, toda la culpa de nuestra relación fallida la tenían los libros. Mis libros. Pero de todo lo que me dijo, lo que más me llamó la atención, tanto por su significado intrínseco como por la rabia con la que lo dijo fue esto —lo cito como más o menos lo recuerdo—: «¡Sigue así, pegada a esos libros! ¡Vas a terminar vieja, solterona, sola, llena de gatos y aplastada por tu propia biblioteca!».

La salida fue dramática, con todo y portazo.

Lobos

Para J

Ilustración: Tania Castrillón
Ilustración: Tania Castrillón

Se le dice la hora de los lobos a aquella de la noche en la que hombres que lucen gabardina con el cuello levantado y sombrero de ala ancha (para ocultar sus barbas ariscas y sus patillas hirsutas), pasean lento por las calles, mojadas todavía por la lluvia reciente, y emiten un silbido que se confunde con el aullido de los lobos y se cuela por la ventana de los cuartos de las señoritas que juiciosas se disponen a dormir, a fin de que se les atormente el sueño y el estómago se les quiera salir por la boca, de sólo pensar que cualquiera de ellas puede ser la próxima víctima.

El terremoto de Chile: qué y cómo

 

En unas horas se cumplirá un año del terremoto ocurrido en Chile. El 27 de Febrero de 2010 es hasta ahora, y no exagero, la fecha más importante de mi vida. Dos días después le envié a El Espectador esta crónica que se publicó en la edición impresa del domingo 6 de Marzo de 2010. Desde entonces aprendí que la violencia de la naturaleza es la lección de humildad más dolorosa que cualquier ser humano puede recibir.  Sé, además, que nunca me abandonará el recuerdo de cómo escribí lo que van a leer a continuación: en medio de una angustia que no ha desaparecido, y nunca desparecerá mientras viva en Chile.

Melodrama

Publicado originalmente en HojaBlanca.net

Escribir es complicado y cuando digo esto me refiero al acto muy personal de sentarse frente a la pantalla y comenzar a azotar el teclado. Lo que mueve al que escribe es, en palabras del maestro Alberto Salcedo Ramos, simple y llanamente «querer echar el cuento». Que uno lo eche bien o mal es otra cosa. Y explicar por qué uno escogió juntar palabras y no, por ejemplo, ser cardiólogo, químico, astronauta, físico, o cualquier otra cosa, es más difícil todavía que escribir.