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Entrevista con Edmundo Paz-Soldán

Edmundo Paz-Soldán nació en Cochabamba, Bolivia, en 1967. Es licenciado en Ciencias Políticas con doctorado en Lenguas y Literatura por la universidad de Berkeley, y actualmente es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell.

Edmundo es – me atrevo a decirlo – el escritor boliviano más internacional. Sus novelas “Río fugitivo“; (1998)  y “El delirio de Turing“; (2003) ubicaron su voz tan particular en la literatura latinoamericana contemporánea. Su más reciente novela “Los vivos y los muertos“;, apuesta por una melancolía perturbadora, por una historia más “americana”;, menos boliviana, pero en la que se renueva su talento narrativo y su versatilidad a la hora de crear historias. Y su libro de cuentos “Dochera y otros cuentos“;, (en donde “Dochera”; fue el ganador del premio de cuento Juan Rulfo) tiene una selección de historias que se leen con sumo gusto y que son como dardos finísimos con los que Edmundo apunta a quedarse para siempre en la memoria del lector.

Pero Edmundo es, ante todo, un amigo de la casa en OtroLunes. Tuve el placer de conocerlo en Santiago, de pedirle esta entrevista cuyas preguntas comenzó a responder en Bolivia, terminó en Madrid y ahora están aquí, a pesar de las distancias. O gracias a ellas.

 

¿Qué autores bolivianos te parece que están escribiendo cosas interesantes actualmente?

Hay una nueva generación muy interesante. Están Rodrigo Hasbún, que formó parte de Bogotá 39; Giovanna Rivero y Maximiliano Barrientos, que están publicando en España; Liliana Colanzi, que acaba de publicar un gran libro de cuentos; Sebastián Antezana, Wilmer Urrelo, ganadores del premio nacional de novela…

 

Jorge Volpi ha dicho, en recientes entrevistas, que la literatura Latinoamericana no existe, no tiene identidad, y esto lo asocia principalmente a la apatía política que sienten los escritores en la actualidad. Una apatía que no tuvieron en su momento los autores del ‘boom’, por ejemplo. Tú, que eres parte de la literatura Latinoamericana, ¿qué crees?

Yo creo lo contrario. Creo que existen varias literaturas latinoamericanas. Una, por ejemplo, se escribe en portugués y la conocemos muy poco. Otra se está escribiendo en inglés y tampoco la conocemos mucho, a pesar de Junot Diaz y Daniel Alarcón, porque se tiende a verla como literatura norteamericana (que también lo es).

Creo que Volpi se refiere a que ya no hay una conexión tan fuerte entre lo que se escribe y el país de donde viene el escritor. El escritor ya no está obligado a “ser” latinoamericano, a representar lo latinoamericano. Pero yo creo que eso de la literatura universal es un sueño de la Ilustración, un sueño de Goethe que no funciona hoy. Siguen existiendo las fronteras, seguimos siendo latinoamericanos por más que escribamos sobre China. Bueno, por ponerte un ejemplo en el caso de Junot Díaz, su novela «La breve y maravillosa vida de Oscar Wao» pertenece claramente a la tradición latinoamericana de la novela del dictador. Por un lado, logra infiltrar dentro de la tradición norteamericana un subgénero latinoamericano. Por otro, su lectura del género, desde otra tradición, le permite desmontar algunos lugares comunes, burlarse a la vez tanto de Vargas Llosa como de García Márquez.

 

A ti alguna vez se te ocurrió escribir ficción en inglés, como ¿Junot Díaz o Daniel Alarcón?

No. La verdad que no. Mi inglés no tiene los matices de mi español, nunca me he sentido seguro escribiendo ficción en inglés. Puedo, ensayos, pero ficción, no.

 

Siguiendo con el tema de la literatura latinoamericana, muchos autores dicen que la literatura latinoamericana del siglo XXI comenzó con Bolaño. ¿Cómo ubicas tú a Bolaño en este mapa de la literatura latinoamericana?

Le ha dado un nuevo vigor. Se lo está leyendo con ardor, y es responsable de muchas vocaciones literarias. Hay adolescentes que lo leen y quieren ser escritores, lo cual es notable. En mi generación creo que está su huella, pero creo que su influencia se verá más en la generación siguiente, porque lo leyó en los años clave de la formación literaria

 

Y eso me lleva a otra cosa. Bolaño no era un escritor afecto a exponerse mucho, y desde hace un tiempo vengo leyendo (sobre todo en los suplementos culturales) sobre la sobreexposicion de los escritores. Como en todo, hay detractores y otros que justifican. ¿Tú ves como algo malo el protagonismo que pueden tomar los escritores?

Lo que ocurre es que los festivales literarios se han vuelto parte del hipermercado cultural. Y ahora se ve al escritor más que antes. Eso a veces puede opacar a la obra. El escritor puede pensar que exponerse es un fin en sí mismo.

 

Pero eso no tiene porqué ser malo… O visto como una mala cosa, no al menos si el escritor es un buen escritor ¿no?

Vargas Llosa está siempre en las noticias y sus opiniones son fundamentales en el diálogo sobre política, arte y cultura en general. Juan Gabriel Vásquez tiene una fuerte presencia en Colombia. Pero ellos usan su tribuna como un medio para un fin y no como un fin en sí mismo.

 

Exacto. Ahora me cambio de tema. Ahora mismo tú eres un usuario de twitter y el otro día sostenías una discusión con Aurelio Asiaín sobre la posibilidad de que twitter esté dando paso a un nuevo género… ¿Crees que los usuarios de twitter, tal vez sin quererlo, están haciendo literatura (al menos de una forma incipiente)?

Claro que sí. No todos, por supuesto. Algunos utilizan Twitter como espacio de información. Hay otros que lo utilizan como espacio de escritura, y esos me interesan. Con el Twitter algunos géneros literarios se actualizan. Pienso en los aforismos, por ejemplo. La poesía tiene mucha cabida. Los palíndromos, los juegos de palabras, son naturales en el espacio reducido de Twitter.

 

¿Qué piensas de la discusión acerca del libro digital y su posible prevalencia sobre el libro en papel?

Que la discusión es bizantina. Que habrá un buen tiempo en que ambos formatos coexistirán, pero que a la larga se impondrá el libro digital. No será el fin de la literatura ni mucho menos.

 

¿Qué estás leyendo ahora?

Los cuentos de Kjell Askildsen.

 

Hablemos de política. Evo es muy llamativo como presidente y como líder porque de alguna forma representa a una minoría que después de muchas luchas accede al poder (y me corregirás si me equivoco en esto). Pero, dejando de lado este aspecto llamativo ¿qué crees que queda de Evo? ¿Cuáles consideras que han sido sus gestiones más importantes durante este gobierno? ¿Cuáles las más desafortunadas?

Evo ha hecho mucho por la inclusión social en Bolivia. Le ha dado al país un protagonismo que no ha tenido en mucho tiempo. Pero Evo también es un típico caudillo latinoamericano, y eso debilita su liderazgo. No hay posibles sucesores en su partido, y no entiende que la oposición es necesaria para la salud de la democracia.

 

¿Qué debe tener para ti una buena novela?

Lenguaje. Personajes memorables. Una trama que enganche. Lo ideal sería tenerlo todo (pienso en Lolita, en La marcha Radetzky, en Historia secreta de Costaguana) pero también a veces ocurren cosas por las cuales un libro, sin tener esas cualidades, puede conmover y quedarse en la memoria.

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