Diálogo de conversos

Diálogo de conversos

Roberto Ampuero – Mauricio Rojas

Penguin Random House, 327 pág.

 

Un día de septiembre de 2014, Roberto Ampuero le escribió una carta a Mauricio Rojas invitándolo a que se conozcan. Las vidas de ambos habían tenido desarrollos muy similares, sobre todo en lo político, desde sus respectivas militancias en la izquierda, hasta su conversión al liberalismo.

La invitación se hizo realidad y Roberto Ampuero recibió a Mauricio Rojas en su casa de Olmué, una agradable ciudad al interior de la V Región de Chile (Región de Valparaíso). Allí, en el que Roberto Ampuero llama su Jardín de Epicuro y al pie del cerro La Campana —uno de los más bellos de Chile, sin duda—ambos hombres encendieron el tren de la memoria, comenzando en la estación de la Revolución, por allá en los años sesenta y terminando el trayecto en la estación de la actualidad, en el Chile del segundo gobierno de Bachelet que echó a andar la retroexcavadora.

Conversar es evocar en este libro. Ampuero comenzó como militante en las Juventudes Comunistas y Rojas se enroló en el MIR. Ambos tuvieron un entrenamiento para la revolución, pero el de Rojas fue más extremo. La familia de Ampuero no era precisamente comunista, pero la mamá de Rojas era militante socialista y marxista. En lo que ambos coinciden es que entregaron esos años de su juventud a luchar por un ideal con las mejores intenciones, creyendo que, con su lucha, con su militancia, con el conocimiento profundo de Marx y la aplicación de sus teorías estaban allanando el camino a un Chile más justo.

Mauricio Rojas y Roberto Ampuero

Sobre todo lo que los autores conversan y de los muchos temas que hablan, mis instantes favoritos de este libro son aquellos en los que ambos reconocen, con la valentía que se requiere para el caso, el enorme error que fue ese momento cumbre de la izquierda chilena en los años sesenta y su visión —que resultará estrafalaria y hasta hereje para más de uno— sobre la responsabilidad real de todos esos grupos de izquierda y sus respectivos militantes, en la nefasta consecuencia del auge de las ideas políticas de la izquierda en Chile, es decir, el golpe de Estado. Ambos coinciden en que lo que se vivió en esa época de la UP fue un clima de odio sin ninguna explicación plausible. Odio porque sí y ya. Aceptando que son injustificables las atrocidades que se cometieron durante la dictadura y aceptando que ninguna forma de coerción tiene cabida en las sociedades, Ampuero y Rojas reconocen lo que la izquierda chilena se ha negado durante años a aceptar: que sus acciones construyeron el desfiladero por el que Chile comenzó a hundirse y gestaron la respuesta reaccionaria de la ultraderecha.

Mauricio Rojas lo dice así: «Nosotros terminamos creando el monstruo que luego nos devoraría y esa es la gran responsabilidad que la izquierda chilena, con pocas excepciones, nunca ha tenido el coraje de sumir plenamente. Sí, nosotros estuvimos en primera línea en la obra de destrucción de la democracia chilena y luego vinieron los tanques y los generales para concluir, de manera bárbara, lo que nosotros habíamos iniciado»

Este libro es el repaso que dos voces honestas hacen de esa historia de Chile de antes y después de la dictadura. De sus huidas al exilio para darse cuenta de lo equivocados que estaban y empezar a reconstruir sus propias ideas y su propio camino, sin la presión de un partido. La cuestión era esa, a mi modo de ver: todos los que militaron en los distintos partidos de izquierda en Chile profesaban, más que una ideología, una filiación partidista que los anulaba como individuos, algo de lo que ambos autores dan amplia cuenta a través de las muchas anécdotas que cuentan.

Ampuero vivió en el corazón de los socialismos, primero en Cuba, de donde tuvo que salir porque no resistió más ese clima de opresión, para luego ir a la RDA, a donde llegó para pronto desear escapar al mundo libre cruzando el muro. Mauricio Rojas terminó en Suecia, desafiando todas sus creencias, que le venían de cuna y demostrando a través de sus propias tesis que Marx incurrió en numerosos errores que luego acabarían siendo replicados por gobernantes megalómanos. Uno de los momentos más tristes de la conversación es cuando Rojas cuenta cómo su mamá, después de leer la tesis en donde desarticula por completo al marxismo, le grita que le ha destruido la vida.

En la última parte del libro ambos autores conversan sobre sus ideas actuales, las que han venido desarrollando desde su conversión. Es una delicia leer sobre la importancia de la libertad en una sociedad, las experiencias en el mundo libre que tuvo Ampuero después de vivir la condena socialista y la carrera de Rojas hasta llegar a ser miembro del parlamento sueco.

Algunos subrayados del libro

De Mauricio Rojas:

«Así es y esa es la gran lección del desarrollo histórico: libertad y prosperidad van juntas porque la condición de una mayor prosperidad es la capacidad humana de crear cosas e ideas nuevas, de aventurarse en lo desconocido, de probar nuevos caminos, y eso se llama libertad»

 

«La verdad es que la izquierda de hoy es más un ‘antialgo’ —el capitalismo, la globalización, el neoliberalismo, el materialismo, el comercialismo, etcétera— que un ‘por algo’.»

De Roberto Ampuero:

«El retrovisor como mirada de futuro no conduce al futuro. A lo más te lleva a extraviarte o chocar»

«Los chilenos somos inmediatistas, es decir, vivimos instalados en el presente, carecemos de conciencia histórica y no leemos historia chilena, y sospecho que no tenemos conciencia clara de la historia más reciente»

«El fondo, el quid de la cuestión vuelve a lo siguiente: si se trata de enseñar a pescar a las personas o si el Estado regala los pescados, si reparamos y renovamos la estructura existente o la derribamos con retroexcavadora para construir una nueva y desconocida.»

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