Selección Poética (I)

Comienzo el 2006 con poesía. Debo confesar que tenía muy abandonada la lectura de este género. Sin embargo, una maravillosa visita a Santiago de Álvaro Castillo Granada, me tendió un puente que me acercó de nuevo a la poesía.  De esa exquisita Selección Poética, Me referiré a cuatro autores, comenzando con Ramón Cote Baraibar y su libro Poemas para una fosa común.

SOBRE EDICIONES SAN LIBRARIO

Dos de los libros de poesía a los que me referiré, son ediciones realizadas por Ediciones San Librario. Y no puedo dejar de referirme a ese santo: San Librario. Originalmente, este es el nombre de la mejor Librería especializada en libros: “nuevos – viejos – raros”, como ellos se autodefinen. Uno de sus propietarios, Álvaro Castillo Granada, es miembro de honor de este Club. Lector de oficio, con carrera propia, y un librero, sin dudas, de corazón y sangre, que mantiene en este Templo de los Libros, una pasión viva, que es contagiosa. Después de varios años, erigida con prestigio, San Librario se ha aventurado a una prudente, pero exquisita serie de ediciones y reediciones, de autores, principalmente colombianos, que contempla dos tipos: Serie Sin Carátula y Serie Sin Ausencia. Sin duda, a corto plazo, Ediciones San Librario tendrá mayores demandas y ampliará su prestigio. Por el momento, su selección de obras, principalmente en los géneros de poesía y narrativa  corta, ha sido muy atinada. Quiero a través de este blog, felicitar a Álvaro y a Ediciones San Librario, por hacer este esfuerzo que yo interpreto como una extensión de la librería y, tan importante como ello, un homenaje para los autores y obras selectas que han publicado y que espero sigan publicando por muchos años más.

RAMON COTE BARAIBAR: DE RECUERDOS Y DE OLVIDOS

Ramón Cote Baraibar
Ramón Cote Baraibar

Sin imaginarlo, cuando Álvaro trajo a mí Poemas para una fosa común, del maravilloso poeta Ramón Cote Baraibar (Cúcuta, 1963), se encargó de hacerme un regalo por mi cumpleaños número 20. Resulta que hay un juego temporal que me tocó, coincidencialmente (o mágicamente), con esta obra. A los veinte años, Ramón Cote ya la había escrito y fue publicada originalmente en 1985, y veinte años después, Ediciones San Librario la  reedita por tercera vez, como apareció originalmente en 1985. Y los veinte de Ramón, hace veinte años, son ahora mis veinte. Y qué se supone que tiene que ver esto? La prueba de que ciertas obras pueden tansgredir los pasos del tiempo – e incluso muchos kilómetros de cordillera -. Definir Poemas para una fosa común no es sencillo. Y es que, más que poemas, lo que hay en este libro son pequeñ las narraciones líricas,  pequeñas cotidianidades y sentimientos, expresados desde una profunda introspección del autor, que al convertirlos en palabras, en líneas, en versos, hacen un cúmulo de nostalgias que, como su título lo indica, van a parar a una fosa común, esa conocemos como la memoria. En los primeros años de publicación y como el mismo Cote Baraibar lo indica, se pensó que con ese título, él quería dar a entender alguna idea política específica. Hoy, puede pensarse en un tema muy recurrente como la muerte. La verdad, es que Poemas para una fosa común, se constituye en un compendio de recuerdos y detalles humanos que no pueden dejarse por ahí desperdigados, que deben repasarse y masticarse de vez en cuando. Construida, seguramente, bajo la tácita influencia de Borges y tan libre como el estilo de sus versos, esta obra mantendrá los ecos de la memoria, de la soledad, del olvido, del amor, la vida y la muerte, muy seguramente, por otros veinte años más.

MUESTRA DE POEMAS PARA UNA FOSA COMUN

Blake, con bicicletas

Para observar la muerte así,
de ese modo, hace falta haber adquirido
previamente una absoluta irreverencia
o tener muy presente en la memoria
cierta temprana travesía,
para convencernos con resignación
de que las decisiones más importantes
nunca las tomamos nosotros.
Una lápida siempre se debate
entre la súplica y la réplica.
sobre la tuya
el amor te ha ido tiñendo
de un ámbar derretido, prófugo difícil.
No nos perteneces, aunque una piedra
se empeñe en representarte entre los hombres,
ni a los muertos, que sometías
con pájaros y cadenas cuando llegamos.
En esa línea donde todo desaparece

te sitúas para seguir permaneciendo.


Ramón Cote Baraibar nació en Cúcuta, Colombia, en 1963. Hijo del gran poeta colombiano Eduardo Cote Lamus, ha dado a conocer los poemarios Poemas para una fosa común (1984) y Poesía (1992), que lo revelan como un poeta de sorprendente madurez y de elevado tono. Informe sobre el estado de los trenes en la antigua estación de Delicias fue editado en Venezuela en la colección Pequeña Venecia, en un volumen que recoge buena parte de su trabajo. Ramón Cote ha estado desde muy joven vinculado al mundo cultural y diplomático. Es autor de una importante antología de joven poesía latinoamericana, Diez de ultramar, publicada por la Colección Visor en Madrid en 1992.

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